Tormentas Paradigmáticas

Aquellas perturbaciones que se ajustan a mi propia idea mental del concepto tormenta...

domingo, enero 14, 2007

Diurna sólo en días libres

Es mediodía de domingo y acabo de ponerme triste. Tristísima. Llevo puesta una sudadera con capucha de color azul marino y nadie me mira desde el marco de la puerta mientras tecleo mitad apática y mitad tensionada, con una rabia sin ganas que me da aún más rabia y menos ganas. Desde el viernes que no funciona la calefacción en mi piso, suerte que la avería ha coincidido con uno de estos altibajos de la temperatura en este extraño invierno y no se vuelve una necesidad imperiosa. Las cada vez más familiares hormigas de la ira se pasean nerviosamente por mi garganta, por mis labios cortados, por la boca de mi estómago. El escenario en el que transcurre esta sitcom que es mi vida se deforma como un reloj blando ante mis ojos incrédulos. Añadánle unas risas grabadas y una sintonía moderna, agiten un poco y tendrán el capítulo piloto de "Diurna sólo en días libres", con las justas dosis de esquizofrenia leve, histeria premenstrual, inconsistencias argumentales y grandes esperanzas. Coincidí con el señor Cohn en que ese sería un gran título para un libro de cuentos. Pero prefiero estar en la parrilla con Hugh Laurie que en un anaquel con Lucía Etxebarría. Últimamente, ando algo perdida.

Por qué estar mal, cuando podría estar tan bien. Pregunta que pasa de mi disgresión inconsciente a mi consciente, ascendiendo en niveles de importancia hasta que la idea se presenta ante mis ojos como un brillante neón, y pasa de mis vísceras a mis dedos y a la pantalla con una velocidad pasmosa. Por primera vez en meses, llevo la manicura sin hacer. Cuando la realidad se mira con ojos entrecerrados, y la sombra de las pestañas modifica el panorama, hay dos opciones para seguir adelante: cerrar los ojos o abrirlos del todo.

7 comentarios:

A las 14/1/07 20:21 , Blogger microcosmos ha dicho...

me quedé atrapada en el ánimo con el que escribes. y me encantó.
la última frase es de una textura exquisita: "cuando la realidad se mira con los ojos entrecerrados, y la sombra de las pestañas modifica el panorama..."

saludos de domingo.

 
A las 15/1/07 15:00 , Blogger DudaDesnuda ha dicho...

¿Por qué estar mal cuándo podemos estar bien? Quizá porque no podemos estar bien. Quizá porque es necesario exorcizar aquello que sospechamos. Quizá porque, todavía, no estamos preparadas para abrir los ojos. Además, cuando estamos bien, casi nunca necesitamos decirlo con palabras. Simplemente vivimos, por un tiempo, en estado de gracia.

Besos sin sombras.

 
A las 15/1/07 22:14 , Blogger Alex ha dicho...

abrilos

y adhiero al comentario de micro

 
A las 15/1/07 23:27 , Anonymous Anónimo ha dicho...

Yo conocía a un chico que decía que sólo estaba bien cuando estaba triste. Y que escuchaba canciones tristes para ponerse triste a propósito (si no lo estaba de forma natural) y claro, siempre lo conseguía porque no hay nada más fácil en el mundo que encontrar razones para entristecerse.
Decía que le parecía una inmensa estupidez estar alegre, y que en estado de contento se encontraba muy poco atractivo.
En fin, que era un adicto a la tristeza porque en la alegría se veía fatal.
Yo, cuando me decía todo esto, primero abría mucho los ojos porque no podía creerlo, y luego me daba un ataque de risa. Entonces él se contagiaba y le daba mucha rabia, y gritaba: "¡He estado toda la tarde de ayer (domingo) intentando hundirme en la más absoluta y bella de las tristezas para empezar la semana como es debido, y ahora vas y me haces partir de risa! ¡Te odiooooooooooo, Barbarita! ¡Soy un desgraciado de tomo y lomo, me voy a cambiar de horario, así no se puede vivir!" Y se iba a buscar un café a la máquina de cafés, super enfadado. Era un caso.

A tí lo que te pasa es que eres una "suspiradora" (¿sabes esa gente que añora y sueña y espera y se emociona, todo al mismo tiempo? pues eso).

Besos grandeeeeees.

 
A las 16/1/07 01:16 , Blogger Pike Bishop ha dicho...

Tal vez debieras pasarte una noche por el Korova, donde la realidad se come con cuchillo y tenedor, donde siempre es domingo por la noche y el único requisito para beber es llevar hecha la manicura.

 
A las 16/1/07 16:11 , Anonymous Anónimo ha dicho...

por más que el ánimo parezca de ojos entrecerrados, creo que se ven bien abiertos. eso sí, eso no significa pasar por el desánimo o lo que sea.

si si si, así abiertos es más lindo.

beso.

 
A las 16/1/07 20:36 , Blogger Malenita ha dicho...

Micro: Por supuestísimo, es un placer colgar el cartel de bienvenida. Gracias por venir de visita, y por las cosas lindas.

Duda: Creo que sus frases encierran una verdad muy pero que muy verdadera... siempre la clava, eh? ;-)

Alex: Los abro, poco a poco. Y me da tanto pavor que los cierro de golpe... y volver a empezar. Un superbesote...

Barbie! Me encantó esa nueva tipología, la añadiré a mi currículum! Es cierto, soy una suspiradora. Espero,me desespero, ansío, anhelo, y sí, suspiro. Besitos.

Pike: Por supuesto que me pasaré. Y además, con manicura francesa para la ocasión. Póngame un tequila, porfi, llego en un rato.

Vic... reina. Coincido, al final, abiertos más lindo, pero difícil el proceso de open. Besos y helado de chocolate!

Y a todos: Qué lujo me parece que visiten la casita y se queden un rato a escuchar...

 

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