Tormentas Paradigmáticas

Aquellas perturbaciones que se ajustan a mi propia idea mental del concepto tormenta...

miércoles, octubre 11, 2006

El domingo, en Madrid

La luna se pintaba inmensa, redonda y amarilla como una yema de huevo, en el cielo contaminado y sin estrellas de la ciudad. Un botón rebelde de mi blusa se desabrochaba con cada respiración y algo muy parecido a la nostalgia se aferraba a la boca de mi estómago cuando caminaba. Una nostalgia previa, definitiva y dolorosa. Me enredaba en la calle adoquinada con mis tacones, y andaba con ese rumbo perdido de los pasos que fingen ser seguros pero que en realidad no saben muy bien a dónde te llevan. Madrid entero está en obras, era domingo por la noche y yo me sentía un poco borracha y bastante pequeña, mientras los nervios me cosquilleaban adentro. Toda la fatiga de un fin de semana trabajando me pesaba en los músculos y se acumulaba en mis pies pequeños, y el ajetreo de la gente en la calle me recordaba que en Barcelona a esas horas de un domingo caminas solo por la acera, con la única banda sonora de tus pasos en la vereda. Me quedaban todavía mucha noche, mucho alcohol y muchas conversaciones, pero el centro del mundo parecía ser esa despedida: breve y fingiendo no serlo.

Miré a la luna a los ojos en la Plaza Mayor, cuando ya nos echaban de las mesas que ocupábamos, y un reguero de maquillaje desapareció de mi piel a la vez que las lágrimas desbordaban el límite de los párpados y se precipitaban mejilla abajo, como ríos pequeñitos. No es tristeza, te dije. No estoy triste, pero no puedo evitar que la nostalgia se convierta en llanto cuando sé que te vas.
Pibito, perdoná si al evocarte se me pianta un lagrimón.

5 comentarios:

A las 11/10/06 18:04 , Blogger zorgin ha dicho...

tiene Ud. relaciones tangueriles en Madrid?
se queda?, se vuelve a Barcelona?
que cosa tan interconectada? arg/esp o esp/arg, como prefiera.

 
A las 11/10/06 22:21 , Blogger DudaDesnuda ha dicho...

¿Cómo no va a perdonarte?

Espero que estés bien pero recordá lo que te dice alguien que ha llorado mucho últimamente (en realidad recordá lo que supo decir Gabo) "Ninguna persona merece tus lágrimas y quien las merezca no te hará llorar."

Ya sé que no sirve para un catzo, pero no estás sola en tu tristeza.

Besos y lunas

 
A las 13/10/06 15:28 , Blogger vic ha dicho...

hermoso post, por cierto.

difícil que no se nos pianten las lágrimas con un pibe así. Lo dice una mina que siente le pasará lo mismo en un mes. posiblemente en la misma plaza. misma hora, mismo lugar, male.

:)

beso.

 
A las 15/10/06 14:25 , Blogger Malenita ha dicho...

Zorgin: Estuve de paso en Madrid, un finde de trabajo, y coincidí allí unas horas con mi mejor amigo, un hombre al que quiero mucho y veo muy poco. No sé cuando volveremos a encontrarnos, y con él las despedidas siempre son así, tangueriles, intensas y breves. Y ya estoy de vuelta en Barcelona.

Duda: Espero que sí, que me perdone, siempre le desconcierto con tanto lagrimón, jeje. Besitos y no lloremos más, ni tú ni yo!

Vic: Uno se siente mucho más reconfortado... gracias y besos.

 
A las 23/10/06 18:18 , Anonymous el pibito ha dicho...

Hola mi lokita.
Ojalá nunca me acostumbre a tus relatos… siempre tan precisos como soñadores. Como mierda podés describir TAN bien el andar perdido de tus tacos sobre los adoquines!!! Porque yo los vi y los escuché!!!!... que gran honor (y sobre todo alegría) ser elemento explotable en tus memorias.

Yo estuve en esa plaza, eh. Pude ver de cerca a esa nostalgia propia de una nueva despedida. Una más de esas poco graciosas transiciones hacia otra temporada en la que nos separa un océano; que como bien decís no sabemos cto durará pero como bien sabés, se esfuma en el momento (y lugar) menos pensado.

Nuestros encuentros siempre nos dejan perlitas a modo de souvenir. Yo no tengo un blog, pero si puedo jactarme de tener un album repleto de magda-perlas: un choripan a bote, un café bajo una diluviante rambla, un almuerzo emocionante devenido en postal porteña de Florida y Corrientes, una agradable cena en el atico con el entrañable tiramisú… y una cena futbolera en Madrid… todas casi en orden cronológico y entre muchas.

Cerramos un nuevo capítulo (y de los que a mi sabés que me gustan… los cara a cara). Je, esta vez en una plaza… yo estuve ahí… tambien vi aquella luna y tambien me echaron de una terraza… eso si, no se me piantó un lagrimón; pero le llegué a hacer un par de guiños a ese botón revelde/cómplice, invitado accidental y muy bienvenido a otra despedida.

Cuidáte guapa
Ta la proxima
Te quiero

 

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